FAMILIA VIAJAR

Claves para ser una buena familia anfitriona

¿Quieres alojar a un estudiante de un programa de intercambio? Queremos ayudarte.

Participar en un programa de intercambio tiene ingentes ventajas para los estudiantes, mas no son los únicos que se benefician de esta actividad; también lo hacen las familias de acogida. Ahora bien, para que ambas partes puedan beneficiarse al máximo de un programa de intercambio es recomendable que se sigan ciertas pautas. A continuación te diremos seis claves para que puedas desempeñar un mejor rol como miembro de una familia de acogida:

1. Tratar al estudiante como a un miembro más de la familia

Familia anfitriona

«Cada cabeza es un mundo», dice el viejo refrán, y cuando dicha cabeza viene de otro país, el mundo mencionado pareciera estar a galaxias de distancia, pero eso no es razón para que el estudiante sea tratado de forma diferente al resto de la familia. En efecto, salvo razones de salud, el mismo debería tener los mismos derechos y obligaciones que los demás miembros. ¿Tienes hijos y asistes a sus actividades extracurriculares? Asiste también a las del estudiante de intercambio. ¿Existe en tu hogar una programación para la realización de labores de limpieza en la que participan todos los miembros? Incluye el nombre del estudiante en la rotación. ¿Hay una hora de llegada? Comunícasela a tu estudiante. Y así sucesivamente.

Darle ventajas al estudiante por sobre los demás miembros de tu familia o viceversa creerá rupturas en cualquiera de las partes; por eso, para «curarte en salud», lo mejor es tratar a todos por igual. Por cierto, este efecto igualador es en un sentido positivo: si consideras que debas mejorar algún aspecto en el trato hacia tu familia es conveniente que lo hagas a fin de que trates a todos bien por igual (en vez de mal por igual). Sé un buen padre, madre o hermano para tu estudiante, y recuerda también ser su amigo.

2. Cumple con lo acordado y exige lo mismo del estudiante

¿Acordaste con dicho estudiante que durante los días de semana le proveerías, por ejemplo, el desayuno y la cena? Mueve cielo y tierra para que eso ocurra la mayor parte del tiempo. Si por la razón que sea en algún momento te ves imposibilitado de cumplir con esto, procura notificarlo con tiempo para que el estudiante haga los arreglos necesarios, y si ello fuere imposible, procura compensar esta falta de alguna manera y evitar que se repita. Asimismo, si el estudiante estuvo de acuerdo en, pongamos por caso, sacar la basura los días jueves en la noche y llegado el momento no lo hace, recuérdaselo amablemente en la primera oportunidad posible. En la medida en que el estudiante y la familia de acogida cumplan con su palabra todos estarán más felices: «cuentas claras conservan amistades».

3. Comparte con el estudiante las mejores prácticas de tu país

Puede que él estudiante pueda aprovechar un descuento especial de transporte si adquiere algún tipo de tarjeta o quizá haya alguna ruta por la cual pueda llegar más rápidamente a su centro de estudios; házselo saber. O bien si le gusta un determinado deporte o actividad y el mismo se practica en tu localidad, podrías informarle al respecto. También, puedes comentarle la ubicación de los mejores sitios para comer, lugares donde comprar suvenires, sitios turísticos de interés, etc. La idea es que el estudiante se sienta feliz y al darle información como ésta, demuestras que deseas lo mejor para él, lo cual tendrá un efecto positivo en su actitud para contigo.

4. Resuelve cualquier inconveniente que surja

Recuerda que, sobre todo al principio, el estudiante puede sentir «mal de patria» y esto puede ponerle un poco sensible. Ten paciencia, dile que es temporal y que cuenta contigo. No asumas que cualquier emoción negativa que percibas de su parte tiene que ver contigo. Lo mejor en este sentido es preguntar: ¿ocurre algo? ¿puedo ayudarte en algo? Y, nuevamente, tratarlo como a un hijo o hermano, dependiendo del caso. ¿Qué se hace cuando un familiar está triste o molesto? Tratamos de manejar el problema en el momento y si esto no se consigue pensamos que quizá el día siguiente se sienta mejor: somos seres humanos, expuestos algunas veces a estos vaivenes emocionales. Sin embargo, si se trata de algún asunto grave o urgente, comunícalo a la organización que dirige el programa de intercambio; ellos te asesorarán sobre la mejor manera de manejar esto.

5. Apóyalo en su educación

Desde luego, el objetivo principal de un programa de intercambio es el aprendizaje del idioma del país de acogida así como el contenido del curso o carrera a estudiar. Tomando eso en consideración y recordando que ha de tratarse al estudiante de intercambio como a un miembro más de la familia, surgen las preguntas: ¿Cómo tratarías a un hijo o hermano que no habla tu idioma o que está estudiando alguna carrera o curso? En el caso de sus estudios, quizás le preguntarías con frecuencia cómo va con ciertas asignaturas, si está cumpliendo con sus asignaciones y si puedes ayudarle con alguna.

Por otro lado, con respecto al tema del idioma, tratarías de que el estudiante se comunicase en el tuyo la mayor parte del tiempo, le corregirías amablemente si se equivocase escribiendo o pronunciando alguna palabra o frase, le enseñarías nuevo vocabulario incluyendo modismos, etc. Lo dicho: apoyarle para que salga adelante, tal como si se tratase de un miembro de la familia.

6. Muéstrale aprecio con detalles

Paseo familiar

No tiene que ser con cosas costosas; lo que vale es el gesto. Pregúntale qué tipo de comida le gusta y prepárasela cuando sea posible. Si puedes permitírtelo también podrías planear algún viaje en familia a algún sitio turístico especial y, desde luego, incluir al estudiante. Este tipo de experiencias ayuda a fortalecer lazos para la convivencia, además de que siempre serás agradecidas por el estudiante

La experiencia de albergar  a un estudiante en un programa de intercambio puede ser muy gratificante si se siguen los anteriores consejos y hacer que cualquier estudiante de intercambio que alojes en tu hogar sea tu nuevo amigo.

Puede que también te guste...